viernes, 26 de julio de 2013

AMOR, PASIÓN Y DOLOR: CICLO DE CINE ANÁLISIS

Guadalajara, Jal. 26 de julio de 2013 AMOR, PASIÓN Y DOLOR. Un acercamiento psicoanalítico a las relaciones amorosas a través del cine. Objetivo: Mostrar aspectos de las relaciones amorosas y sus vicisitudes, tratando de lograr una comprensión dinámica de los mecanismos que intervienen en los vínculos de pareja. Dirigido a: Personas interesadas en mejorar sus relaciones de pareja y en conocer los mecanismos que intervienen para incrementar su pasión y lograr una mejor satisfacción de su vida amorosa. Pueden asistir en pareja o solos, adolescentes y adultos. Objetivos: Reflexionar sobre las vicisitudes que surgen en la elección y mantenimiento de las relaciones de pareja, analizando 8 películas y tratando de responder a las siguientes preguntas: ¿Qué elementos intervienen en la atracción amorosa entre hombres y mujeres? ¿Cómo se puede mantener viva la llama del amor a pesar del paso del tiempo? ¿Por qué es tan difícil encontrar al amor de la vida, cuidarlo y preservarlo? ¿Cómo influye la historia personal en la elección de pareja? ¿La edad es un límite para enamorarse? Dinámica: se hará una breve presentación del tema de las relaciones amorosas que se abordará en cada película, después de su exposición se hará un análisis psicoanalítico de la trama y de los personajes. El público podrá participar activamente con sus preguntas, comentarios y aportaciones. Comentaristas: Psicoanalista Marco Antonio Pérez Mora y psicóloga María Elizabeth Zermeño Muñoz Lugar: Nelson 80, col Vallarta norte, Guadalajara Jal. Entre Justo Sierra y Golfo de Cortes. Fechas: 3 sábados de agosto, 3 sábados de septiembre y 2 sábados de octubre de 2013 de 19.00 a 22.00 horas. Informes: al 3615-1750 y en dr_ perezmora@yaho.com liz_zeremeno@hotmail.com Cooperación: $100.00 por conferencia. Si se inscriben a las 8 películas antes del 10 de agosto, tienen un descuento del 20% por lo que solo hay que pagar $640.00 por persona. La cuenta bancaria en la que pueden hacer su depósito es del banco HSBC numero 4003055431 a nombre de Marco Antonio Pérez Mora. Cupo limitado: previo registro llamando al tel. 3615-1750 o al correo dr_perezmora@yahoo.com Películas que apoyaran las conferencias. 1.- “¿Por qué los hombres no escuchan?” Con Benno Fürmann, Jessica Schwarz, Matthias Matschke, Annika Kuhl, (2007). Dir. Leander Haussmann. 10 de agosto 2.- “Diario de una pasión”. Con Ryan Gosling, Rachel McAdams, James Gardner y Genna Rowlands (2004). Dir. Nick Cassavetes. 17 de agosto. 3.- “Secretos de un matrimonio”. Con Liv Ullman y Erlan Josephson (1974). Dir. Ingmar Bergman. 31 de agosto. 4.- “Nuestro amor”. Con Bruce Willis y Michelle Pfeiffer (1999). Dir. Rob Reiner. 5 de septiembre. 5.- “Mejor imposible”. Con Jack Nicholson y Helen Hunt (1997). Dir. James L Brooks. 21 de septiembre. 6.- “Cartas a Julieta”. Con Vanessa Redgrave y Gael García B. (2010) Dir. Gary Winick. 28 de septiembre. 7.- “Elsa y Fred”. Con China Zorrilla y Manuel Alexandre (2005) Dir. Marcos Carnevale. 5 de octubre. 8. “Tu última oportunidad”. Con Dustin Hoffman y Emma Thompson (2009). Dir. Joel Hopkins. 19 de octubre. Nos dará mucho gusto contar con su asistencia y participación en este ciclo de cine. ATENTAMENTE. Dr. Marco Antonio Pérez Mora Psic. María Elizabeth Zermeño Muñoz. www.facebook.com/Drperezmora

miércoles, 8 de mayo de 2013

DIOS LOS HACE Y FREUD LOS JUNTA. TALLER PARA PAREJAS

DIOS LOS HACE Y FREUD LOS JUNTA. TALLER CONYUGAL

DIOS LOS HACE Y FREUD LOS JUNTA. TALLER CONYUGAL

Guadalajara, Jal. 8 de mayo de 2013 Hola, nos complace saludarlos e invitarlos el taller DIOS LOS HACE Y FREUD LOS JUNTA. TALLER PARA COMPRENDER LA INFLUENCIA TRANSGENERACIONAL EN LA ELECCION DE PAREJA. que impartiremos el sábado 25 y el domingo 26 de mayo sobre los aspectos transgeneracionales que influyen en la elección de la pareja y en la generación de los conflictos, así como en la calidad de vida de la pareja. Lo hemos titulado El taller se impartirá el sábado de 10 a 14 y de 16 a 20 horas y el domingo de 10 a 14 horas, con un total de 12 horas. La cooperación es de $1200.00 por persona y de $2000.00 por pareja e incluye un cd con todo el material que se impartirá, la elaboración del genograma personal y el de la pareja, la aplicación y calificación de algunos test sobre la vida sexual de la pareja y su manera de resolver los conflictos, así como los cofee breaks. TEMARIO EL CICLO VITAL DE LA PAREJA ¿Dios los hace y Freud los junta? Mecanismos de atracción inconscientes en la elección de pareja. LO TRANSGENERACIONAL A TRAVÉS DEL GENOGRAMA. Símbolos y relaciones de tres generaciones: ¿cómo hacer el árbol genealógico? ¿De tale padres tales maridos? ¿Cómo influye la historia personal en la elección de pareja? La importancia de conocer el árbol genealógico propio y el de la pareja. ¿Cómo afecta el lugar que uno ocupa en la familia de origen para elegir a la pareja? ¿Infancia es pareja? ¿Según cómo nos fue en la infancia será nuestra relación conyugal? Cuando se casan dos personas ¿se casan dos familias? Tipos de combinación de cónyuges. Test de autoevaluación. Test de intimidad sexual Test de respuestas ante las dificultades. OBJETIVOS Los participantes aprenderán a elaborar su árbol genealógico y cómo influyó en su elección de pareja. Descubrirán las motivaciones inconscientes que los llevaron a elegir a su pareja. Entenderán cómo influye el árbol genealógico de su pareja en su relación conyugal. Sabrán cómo aprovechar los aspectos positivos de su propia historia transgeneracional y los de su pareja. Aprenderán cómo cambiar los aspectos negativos de su historia transgeneracional. DIRIGIDO A LAS PERSONAS: Que quieran conocerse mejor para perfeccionar la calidad de su vida conyugal. Que estén abiertas a conocer formas diferentes de reaccionar en la solución de conflictos conyugales. Que deseen descubrir de qué maneras les ha afectado la historia de sus padres, abuelos y hermanos en la elección de su pareja. LUGAR Nelson 80, Col Vallarta norte, entre Justo Sierra y Golfo de Cortes, a 3 cuadras de la glorieta Minerva. TALLERISTAS Dr. Marco Antonio Pérez Mora, psicoanalista de adultos, psicoterapeuta de parejas, de niños y adolescentes, con más de 30 años de experiencia clínica. Durante más de 12 años escribió una columna sobre salud sexual en el periódico público y ha sido colaborador en varios programas de radio sobre salud sexual y emocional. Psicóloga clínica María Elizabeth Zermeño Muñoz, trabaja con adolescentes y adultos. Experta en evaluaciones y diagnósticos psicológicos, con más de 10 años de experiencia. Colaboradora en Radio Mujer 1040 de am en un programa sobre sexualidad humana. INFORMES E INSCRIPCIONES. Tel. 3615-1750 dr_perezmora@yahoo.com www.facebook.com/DrPerezMora liz_zermeno@hotmail.com Ojalá se interesen en asistir. Atentamente. Dr. Marco Antonio Pérez Mora

jueves, 26 de julio de 2012

CUANDO LA FAMILIA DESARMA A LA PAREJA.

Las relaciones conyugales y familiares son muy complejas y ricas en problemas y soluciones. Pueden llevar al individuo al Paraíso o al infierno. Cuando la familia se opone a la pareja, la sexualidad es el primer aspecto de la vida conyugal que se ve alterado por las angustias que giran sobre la misma. La paradoja es que quien le da origen a la familia, la pareja, es quitada del camino por su creación. Como si la pareja hubiera creado su Frankenstein. Es normal que durante el embarazo, sobre todo en el primero, la mujer tienda a replegarse sobre sí misma y que sobrecatexie su cuerpo en demérito de sus relaciones conyugales. El varón es el primero en resentirlo y llega a interpretar esta conducta como señal de abandono y de ya no ser amado por su pareja. Debido a que la mujer se encuentra concentrada en sí misma, por los cambios fisiológicos y psíquicos de su gestación, no se da cuenta del descuido en que se siente su cónyuge y tiende a mal interpretar sus demandas y reclamos de mejor atención. Como el hombre desconoce estos fenómenos, no comprende que su pareja requiere de una mayor comprensión y apoyo de su parte y esto los lleva a mal interpretarse, surgiendo los primeros mal entendidos, que si no se hablan a tiempo, suele dejar serias cicatrices en la relación. En muchos casos el varón recurre a la infidelidad como vía de escape durante el primer embarazo de su mujer, pues se siente como niño abandonado por ésta y busca refugiarse en los brazos de otra, de quien espera lo que cree haber perdido con su esposa. Ante este distanciamiento afectivo, la mujer suele sentirse más abandonada e incomprendida y se refugia más en sí misma depositando en su futuro bebe, sus ilusiones, expectativas e idealizaciones que su compañero ha dejado de lado. Lo mismo le puede pasar a la mujer, que ante su embarazo, tiende a disociar la maternidad de su sexualidad y se niega o resiste al contacto sexual con su pareja. De esta manera, el mal entendido retroalimenta al círculo vicioso y cada vez se incrementa más la distancia emocional y se hacen más débiles los lazos amorosos de la pareja. Cuando nace el hijo, uno de los dos o ambos, tienden a depositar en él sus expectativas para mejorar la relación y toda la energía libidinal se canaliza hacia el bebe, descuidando el mantenimiento de la relación conyugal. Es normal que durante los primeros días post parto, la mujer se concentre en el idilio con su bebe y se funda en la simbiosis con él, pero corresponde al padre rescatar a su mujer, alrededor de los 30- 40 días, de esa simbiosis, para sacarla de su ensimismamiento maternal y restaurarla en sus roles conyugales. Este rescate es beneficioso, tanto para la pareja, como para el bebe, que es ayudado a salir de dicha fusión simbiótica. Si bien es cierto que el bebe requiere de todo el apoyo paterno para sobrevivir, también lo es que la pareja requiere darse tiempo en cantidad y calidad para restablecer sus lazos conyugales que se han debilitado por la inversión libidinal en el hijo y en la maternidad y paternidad, así como por los temores despertados por estas funciones y que son reactivados por los núcleos no resueltos de la historia infantil de cada cónyuge. La llegada de los hijos suele despertar envidias y celos en los cónyuges, sobre todo cuando la catexia libidinal se vuelca sobre los niños. Son muchas las parejas que abdican su relación conyugal y se mantienen juntos solo por "el bien de los hijos", pero no se dan cuenta de que si les preguntaran a éstos, les recomendarían la separación ante las dificultades para armonizar su relación. Pero la ruptura conyugal no siempre se da con el nacimiento de los hijos, a veces se da desde el embarazo, como en los casos en que el hombre deja de tener relaciones sexuales con su joven y deseosa mujer, por temor a dañar al feto o porque el vientre de su pareja le recuerda al de su madre y las angustias edípicas lo paralizan impidiéndole el deseo sexual. Cuando se deja de tener contacto sexual por el temor al embarazo, los lazos se diluyen, pues la mujer se siente relegada y tiende a refugiarse más en su función maternal. Otras veces es el hombre quien se siente desplazado por el feto-hermano-rival que ha engendrado en su mujer, a la que mira con deseo y con temor. En otros casos la ruptura de los lazos afectivos de la pareja se da en cierta edad de los hijos, que coincide con hechos importantes ocurridos en la vida de alguno de los dos, cuando tenía la misma edad de su hijo, tendiendo así a repetir la historia, razón por la que el recuerdo, la repetición en la transferencia y la elaboración son de vital importancia en el psicoanálisis, para romper con la compulsión a la repetición. Después de la relación con los padres, las relaciones de pareja son el espacio en donde se ponen en juego una infinidad de escenificaciones afectivas en las que intervienen los mecanismos defensivos más primitivos. Pero también son el espacio en donde se puede reprimir, sublimar los más bajos instintos, idealizar, desplazar, etc. Es un lugar en que se ponen en juego las capacidades creativas y amatorias del ser humano. El narcisismo se nutre constantemente en una buena relación conyugal o muere de anemia libidinal en una tormentosa vinculación. Es triste ver como algunas parejas se apagan cuando el brillo de los hijos los opacan, por no poder diferenciar lo conyugal de lo parental. Es necesario que se de mayor atención a los mecanismos psicológicos que intervienen y a los que interfieren en las relaciones de pareja, para que se fortalezcan los primeros y se neutralicen los segundos. Existen instituciones dedicadas al cuidado y atención de los niños, de los adolescentes, de los ancianos y de la familia, pero no los hay interesados en el estudio y fortalecimiento de las relaciones de pareja. Si la cabeza no funciona bien, los pies darán traspiés. La pareja debe saber que se enfrentara a múltiples obstáculos a través de su larga o corta vida, pero que todos pueden ser sorteados con éxito si los enfrentan juntos y en equipo. dr_perezmora@yahoo.com

Inconsciente, sexualidad y albures.

Guadalajara, Jal. 5 de junio de 2012. Articulo para el programa de Radio U de G del jueves 7 de junio de 2012 Freud postulo que la mayor parte de nuestros actos están motivados por razones inconscientes, queriendo decir son ello que desconocemos el origen que motiva lo que hacemos. También planteo que muchos de nuestros deseos sexuales y amorosos tienden a ser reprimidos porque la familia y la sociedad los rechazan, de tal manera que se hunden en el inconsciente y tendemos a olvidarnos de ellos. Pero por otra parte, hablo de la fuerza de los deseos a través de la libido y de la agresión, lo que los hace aflorar por diferentes caminos: el cuerpo, los sueños, las fantasías, los actos fallidos y los chistes, son algunas de las manera en las que el Yo burla la censura impuesta por el Superyó y permite que afloren en la conducta y en la conciencia los contenidos que se han mantenido en el inconsciente. La sexualidad, en todos sus aspectos, suele ser reprimida desde la infancia y solo se le permiten ciertos desahogos. Si los padres son comprensivos, no regañaran al niño que explora sus aéreas genitales, ni amenazara al adolescente que se masturba, al contrario, los orientara y educara en el ejercicio libre y responsable de su sexualidad, para que sean adultos maduros y capaces de ejercer una vida sexual placentera y responsable. Pero la mayoría de la población tiende e a asustarse con las expresiones de la sexualidad de los niños y los reprime con amenazas muy fuertes para que abandonen sus intereses eróticos desde temprana edad. En los casos en los que la educación es permisiva y no agresiva, aun así los pequeños reprimirán una buena parte de sus deseos, como los edípicos que implican el deseo de posesión del padre del sexo opuesto y el anhelo de ocupar el lugar del padre del mismo sexo en el lecho conyugal. También reprimirán sus deseos de practicar una sexualidad para la que aun no están preparados. Los adolescentes tendrán que conformarse con la exploración autoerótica antes de iniciarse en la práctica de su sexualidad con alguna pareja, por lo que también reprimirán sus deseos, fantasías y curiosidad de exploración. En la vida adulta, los contenidos reprimidos buscaran aflorar a la conciencia y harán que la persona intente darle satisfacción a lo que se reprimió en el pasado. Si logran hacerlo adecuadamente y dentro de los cánones permitidos por la sociedad, desahogaran sus deseos sexuales sin consecuencias negativas y alcanzaran cierto grado de satisfacción que los dejará complacidos. Pero si la realidad se interpone o la conciencia de culpa es muy represora, cualquier deseo que aflore a la conciencia, vía sueños, albures, lapsus o fantasías, serán reprimidos nuevamente y en el caso en el que la persona se de permiso de expresar esos deseos, la culpa le pasará una factura con altos intereses, a menos que su conciencia moral no esté muy fortalecida, entonces dejará que afloren sus deseos sin control. Es el caso de los sociópatas sexuales que no les importa el daño que puedan causar con tal de obtener su satisfacción. Los hombres y las mujeres tienen maneras de burlar la censura impuesta por el superyó y de esta forma logran darle salida a sus deseos sexuales, que de otra manera permanecerían atrapados en el inconsciente. Mediante los chistes colorados, los albures, los actos fallidos y los lapsus linguae, así como a través de los sueños y de las fantasías, se pueden manifestar esos deseos, sin correr mayores riesgos. Los chistes sexuales, las bromas y los albures son una manera socialmente permitida para hablar del sexo, sin angustiarse. Se pueden burlar de la forma de los genitales, del valor masculino o femenino, de la potencia sexual, de la orientación genérica, etc. Ya Freud lo describía en su artículo “El chiste y su relación con el inconsciente” de 1905. A través de los sueños y de las fantasías, se puede disfrutar de lo que en la realidad está prohibido y no se encuentra al alcance de la mano, sin angustia, pues el soñante se justifica diciendo “solo fue un sueño” y tiende a no darle importancia. Los chistes, los albures, las bromas, las fantasías y los sueños nos ayudan a darle salida a nuestros deseos sexuales reprimidos, los cuales no nos atrevemos a reconocer por el temor a nuestra conciencia moral o “al qué dirán los demás”. Son opciones que nos facilitan el desahogo sexual sin poner en riesgo nuestra integridad ni la de los demás. En el caso de los chistes, las bromas y los albures, la risa es un complemento que aumenta el placer por permitirnos burlar al superyó, permitiendo que afloren los deseos que tenemos en el inconsciente. Las personas que no son capaces de reírse de sí mismas, que se enojan con los chistes, las bromas y los albures sexuales, tienden a enfermarse de su sexualidad o de su mente, en grados mayores que quienes si disfrutan la expresión sexual mediante estos mecanismos. Los actos fallidos, los lapsus linguae y los sueños y las fantasías son una herramienta que tenemos para dejar salir nuestra imaginación y darle cumplimiento a los deseos que se han mantenido insatisfechos porque la realidad no lo permite o porque en algún momento de la vida decidimos que era malo hacerlo. Marco Antonio Pérez Mora es Psicoanalista y psicoterapeuta de parejas. dr_perezmora@yahoo.com www.perezmora.blogspot.mx

¿ES INEVITABLE LA INFIDELIDAD?

Distintas encuestas hablan de que los porcentajes de la infidelidad, tanto masculina como femenina, rondan o superan el 50%, lo cual quiere decir que una de cada dos personas son o han sido infieles alguna vez en su vida. La infidelidad se entiende como la ruptura del pacto establecido, tácitamente, entre dos personas de que no establecerán relaciones ni amorosas, afectuosas ni sexuales con otra persona. Cuando cualquiera de los dos establece una relación de este tipo sin el conocimiento y el consentimiento de la pareja, existe infidelidad. La infidelidad suele romper matrimonios y corazones porque resulta traumático para quien sufre de la misma, enterarse de que ya no es la persona más importante para el otro (a). Darse cuenta de que el ser amado no corresponde por igual y que ha decidido establecer relaciones sexuales con un tercero (a) es muy doloroso para la mayoría de las personas, quienes llevadas por la desesperación se deprimen o piden el divorcio al infiel. En un alto porcentaje de casos de infidelidad, las causas son muy variadas y por lo general no existe un solo elemento. Tanto el infiel como la persona engañada, son coautores de la situación, aunque en la mayoría de las situaciones, la persona engañada no atina a reconocer cuál fue su participación en el proceso que gesto la infidelidad. Este proceso inicia con sentimientos de insatisfacción por parte del infiel, que puede o no haber manifestado a su pareja. El hecho es que el infiel ha venido arrastrando frustraciones en la relación que pueden ser de distinta índole, pero siempre afectando el vínculo que lo liga con la pareja engañada. Cuando se da la infidelidad sexual y amorosa, el problema se ha salido de control y el infiel ha decidió invertir parte de su libido en otra relación, en mayor demerito de la que tenia con su pareja engañada. Por regla general, el infiel se justifica argumentando soledad, incomprensión, agresión, insatisfacción sexual, carencia de valor propio dentro de la relación formal, falta de reconocimiento, etcétera. La persona engañada, cree que es víctima de la mala leche del infiel, sin atinar a comprender que puso su parte en el proceso de la infidelidad. Cuando cualquiera de los dos decide establecer relaciones sexuales con otra persona, está poniendo en riesgo la continuidad de su relación formal y en algunos casos lo hace para romper con ella. Incluso algunos infieles dejan pistas para ser descubiertos y de esta manera ser reclamados y corridos de la relación por la persona engañada. Así se pueden desprender de la relación sin mayores problemas. Otros buscan una relación extraconyugal, porque no son capaces de enfrentar el fracaso matrimonial sin antes tener una nueva relación. La infidelidad se produce como una forma de salir de un matrimonio insatisfactorio. Muchos infieles llegan a sentirse culpables pues la sociedad no acepta estas conductas, además de que ver sufrir a la persona que antes se amo, o peor aún, que se sigue amando, es también dolorosa para el infiel, quien llega a buscar ser castigado por su deslealtad. Cuando la infidelidad es solamente sexual y el infiel no se involucra afectivamente con la otra persona, el conflicto conyugal se puede resolver relativamente más fácil. De hecho muchas mujeres suelen perdonar una infidelidad sexual, con menor resentimiento, si están seguras de que su pareja no se enamoro de la otra mujer. A los hombres les resulta más difícil perdonar la infidelidad de su mujer, pues la cultura los ha educado para permitirse ser infieles pero no ser cornudos. Con el cambio de conductas sexuales, originado por el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, cada vez hay más féminas que le dan salida a sus frustraciones conyugales, siendo infieles. Mantienen la relación conyugal por conveniencias sociales, por los hijos o por la economía, pero establecen relaciones extraconyugales que les resultan sexualmente más satisfactorias. A las mujeres les resulta más fácil ser infieles que los hombres. Ellas saben ocultar mejor cuando tienen un amorío, los hombres son más obvios y más fácilmente se delatan. Las mujeres pueden haber estado con el amante y aceptar tener relaciones sexuales con el marido y éste no se da cuenta, en cambio si ellos han tenido placer sexual con la amante, difícilmente podrán tener sexo con su mujer: porque no la desean y/o porque no pueden tener varios coitos en el corto plazo. En cambio las féminas son más hábiles para ocultar sus sentimientos cuando se han decidido a ser infieles. Sin embargo, muchas mujeres se involucran afectivamente con el nuevo amante, en cambio los varones lo hacen principalmente por el sexo, el afecto surge después. Por otra parte, ellos reflejan más fácilmente cuando están involucrados en otra relación, pues cambian sus hábitos higiénicos, sus rituales, sus horarios y su manera de arreglarse. Se ausentan sin motivo de casa y suelen ser más descuidados en los detalles que delatan su infidelidad, como los olores, los horarios, etcétera. La infidelidad puede ser evitada cuando se fortalece el vínculo amoroso y sexual mediante el dialogo, la convivencia cercana y afectiva, cuando la pareja aclara los malos entendidos y cuando unen esfuerzos para salir de sus crisis. Cuando se escuchan ambos en sus necesidades sexuales y amorosas y cuando tienen deseos de complacer al otro por el simple placer de complacerlo (a). También se evita cuando ambos deciden que pueden establecer otros vínculos sexuales o amorosos con la anuencia de la pareja. En estos casos no existe la infidelidad pues no hay el engaño que la define. Cuando se ha dado la infidelidad, es recomendable buscar ayuda profesional para ayudar a la pareja a restaurar la relación después del daño emocional experimentado. En este auxilio se debe buscar las causas que motivaron la infidelidad y ayudar a la pareja a tomar conciencia de las mismas para evitar su repetición en el futuro. Es importante ayudarlos a reconciliarse y a comprender las motivaciones del infiel, el dolor del engañado (a) y la coparticipación de ambos en el proceso. La infidelidad no debería ser causa de la ruptura conyugal, cuando así sucede, es porque la relación ya estaba deteriorada, solo fue la gota que derramo el vaso.

Amor de pelos

En las relaciones amorosas la cultura determina lo que es bueno y lo que no lo es. La atracción entre los sexos tiene sus bases biológicas, pero la parte del gusto esta influenciada por la educación recibida y por las influencias socio culturales. Es por ello que los modelos físicos de atracción sexual han cambiado con el tiempo y las modas. De esta influencia no se han escapado los vellos, que no siempre han sido tan bellos. Hay personas para las que el pelo corporal, no solo el de la cabeza, es un atractivo sexual muy fuerte, en cambio, para otras es motivo de rechazo y de inhibición sexual. A los hombres siempre les ha preocupado la calvicie y a las mujeres les ha angustiado el exceso de vello en las piernas, aunque haya hombres que se exciten con las piernas velludas. De una manera o de otra los pelos siempre han tenido algo que ver con tener un amor de pelos o sin ellos. Desde hace varios años, algunos hombres se han venido preocupando por depilarse el cuerpo, pues desean tener una apariencia más femenina o infantil y el vello en su pecho, espalda, piernas y genitales les causa repugnancia. Estos hombres tratan de quitarse todo vestigio de pelambre y quedan como maniquís, identificándose así con algunas mujeres en su rechazo al vello corporal, que les resulta feo. La abundancia o ausencia natural del vello corporal masculino y femenino depende de la herencia. Sin embargo, con los tratamientos de depilación actuales, los hombres pueden erradicarlos de las zonas en donde más les desagrada tenerlo y cada vez son más los que tienden a depilarse la espalda y los genitales, pues se sienten mejores con una apariencia lampiña. Algunos argumentan razones estéticas, pues asocian la peludez con la simies y al depilarse todo el cuerpo pretenden verse más atractivos. A ciertas mujeres les agrada ver a sus parejas masculinas depilados porque el vello les repugna, pues lo asocian con situaciones de salvajismo. En otras ocasiones el vello púbico genera repugnancia porque se tienen problemas con la sexualidad adulta, ya que las imágenes inconscientes de la infancia, de haber visto a los padres desnudos, les provoca angustia. La escena de la desnudez de los padres fue reprimida por la ansiedad producida y ahora, con la pareja, se busca eliminar cualquier rasgo que evoque aquellos recuerdos. A otras mujeres el vello corporal les excita y despierta su libido porque en su mente asocian dichas imágenes con la masculinidad fuerte, se sienten protegidas por un hombre peludo y verlos desnudos es placentero, sobre todo acariciarlos y sentir sus vellos, que les parecen bellos. Las mujeres que prefieren a los hombres peludos, han tenido modelos de masculinidad con dichas características y no les angustia recordar a sus padres así. Algunas féminas escogen a sus parejas masculinas precisamente por ser peludos, llegando a expresar que el vello de su pecho, su barba tupida o las piernas peludas fue uno de los atractivos que vieron en su pareja. Para ciertas mujeres, el vello abundante es una especie de afrodisíaco natural, en tanto que para otras es causa de inhibición sexual. En la actualidad a muchos hombres les agrada ver las vulvas depiladas de sus mujeres pues en su inconsciente las asocian con vulvas infantiles. En las revistas pornográficas y en el internet abundan las fotografías de mujeres depiladas de sus genitales, porque resultan muy atractivas para un alto porcentaje de varones. Esto tiene que ver con el temor ancestral de los hombres a las vulvas maternas. Una vulva natural está llena de vello, como una barrera natural protectora contra infecciones e irritaciones, pero a este tipo de hombres, les recuerda la vulva materna y les provoca cierta angustia, pues asocian la imagen con sus deseos edípicos incestuosos, razón por la que prefieren que su pareja se depile, de tal manera que su vulva se vea como la de una niña. De esta manera, la vulva pierde su aspecto amenazador y puede aflorar el deseo. En el inconsciente, tanto los hombres como las mujeres tienden a asociar a los genitales femeninos con las arañas venenosas y cuando ha habido fallas en la educación temprana, se le asocia con algo amenazador y peligroso. Si se les quitan los vellos, cambia su apariencia y pierde su peligrosidad, de tal manera que puede surgir el deseo de penetración, sin el riesgo de que algo malo le pase al pene. Por su parte, muchas mujeres que tuvieron una educación sexual represiva y que en su infancia asociaron su sexualidad y genitales con algo malo y sucio, creen que los vellos púbicos deben erradicarse y se depilan, quedando con una apariencia infantil, que para ellas es menos amenazadora. Si se combina esto con el hecho de que el varón tenga sus propios temores a las vulvas naturales, la pareja preferirá la depilación genital mutua, argumentando razones estéticas o higiénicas. También hay hombres que prefieren a las mujeres velludas y les excita ver la mata de vello en su pubis y sus piernas llenas de vellos. Para estos hombres es un plus de excitación y placer hacer el amor con una mujer velluda. El hecho es que en la actualidad parece estarse poniendo de moda que los hombres se depilen el pecho, la espalda y los genitales y las mujeres hagan lo propio con su vulva y sus piernas, quedando con una apariencia corporal genital, que les permite la cercanía física, aunque en ocasiones su sexualidad no resulte tan plenamente placentera, pues sus inhibiciones infantiles les impiden tener un “amor de pelos”, pues creen que sus vellos son feos. E Mail dr_perezmora@yahoo.com

martes, 24 de abril de 2012

Guadalajara, Jal. 24 de abril de 2012. TALLER VIVENCIAL EL PLACER DE COMPLACER Estrategias para enriquecer la armonía y convivencia conyugal. Objetivos: Que los participantes reflexionen sobre la satisfacción y/o frustración que les brinda su relación conyugal. Que analicen el tipo de comunicación que han establecido en sus años de convivencia y que definan cómo quieren comunicarse en el futuro cercano. Que aprendan a solucionar sus conflictos de manera exitosa. Que re-descubran las características que posee su pareja y qué los hace amarla. Que reflexionen sobre el grado de satisfacción sexual que han vivido y que viven. Conocerán los deseos, anhelos y frustraciones de su pareja. Descubrirán su capacidad para complacer a su pareja, complaciéndose a sí mismos (as). Dirigido a: parejas y a hombres y mujeres que deseen optimizar la calidad de su convivencia conyugal. Que quieran conocer mejor a su pareja, para satisfacer sus necesidades sexuales y emocionales. Que les interese conocer los mecanismos conscientes e inconscientes que influyen en lo bueno y lo malo de las relaciones conyugales. Que sean positivas y quieran perfeccionar sus habilidades amatorias para complacer mejor a su pareja. Que dispongan de 2 horas a la semana para instruirse en las artes y estrategias del saber complacerse complaciendo a su pareja. Que posean una mente abierta para el cambio. Que estén dispuestas a explorar nuevos horizontes eróticos con su pareja y/o en su vida sexual personal. Duración: un fin de semana. Sábado 19 de mayo de 2012 de las 10 a las 14 hrs y de las 16 a las 20 horas. Domingo 20 de mayo de las 10 a las 14 horas. Se les proporcionara material escrito para su lectura y discusión. Metodología del taller: Los coordinadores iniciaran cada sesión con la exposición del tema a tratar y el grupo podrá participar en cualquier momento, planteando sus dudas, inquietudes y aportaciones que enriquezcan la discusión y el dialogo, en un ambiente de respeto y apertura hacia las opiniones de los demás. Se les pide a todos los participantes ser puntuales. Lugar del taller: Nelson 80, col. Vallarta norte, entre Justo Sierra y Golfo de Cortes, a 3 cuadras de la glorita Minerva. Tel 3615-1750. Limitado a 25 personas máximo. Coordinadores del taller: Dr. Marco Antonio Pérez Mora, Psicoanalista de Adultos, Niños, Adolescentes, Parejas, Grupos y Familias, con más de 30 años de experiencia clínica. Conferencista en programas de radio y TV. Colaborador del programa “El Expresso de las diez” en radio Universidad, en la sección de sexualidad. Durante más de diez años publico una columna sobre sexualidad humana en el periódico Público de Guadalajara. Maestro de psicología clínica y psicoterapia en varias universidades del país. Psic. María Elizabeth Zermeño Muñoz, psicóloga clínica, psicoterapeuta de Adultos y adolescentes, especialista en evaluaciones psicológicas, con más de diez años de experiencia profesional. Colaboradora en Radio Mujer en un programa sobre sexualidad humana. Ambos son egresados de la escuela de psicología del ITESO. Cooperación: $1200.00 por pernosa, $2,000.00 por pareja. TEMARIO. Se hablará sobre la sexualidad masculina, femenina e infantil; cómo resolver los conflictos conyugales y mejorar la comunicación entre la pareja. Cómo influye la historia personal en la elección de pareja. De qué manera influyen los hijos en las relaciones conyugales. Qué hacer para mejorar la convivencia conyugal y cómo lograr complacer al partenaire. Cómo lograr acuerdos armoniosos que beneficies la relación conyugal. ¿Por qué es difícil hablar de sexo? El miedo y la culpa por el sexo Educar para el placer El deseo sexual La sexualidad infantil: ¿Cómo influye la infancia en la vida sexual adulta? La importancia del cuerpo sexual Sexualidad Femenina Sexualidad Masculina El despertar sexual El conocimiento del cuerpo y las relaciones sexuales. La curva del orgasmo: femenino y masculino. Los beneficios del orgasmo Las fantasías sexuales Sexualmente en forma. Los bemoles de la sexualidad. Los hijos y la sexualidad conyugal El ciclo vital de la pareja. Etapas por las que pasan las parejas La elección de pareja La primera vez La sexualidad de los recién casados Tipos de cónyuges. ¿De tal familia tal pareja? ¿Dios los hace y Freud los junta? Estilos de comunicación conyugal. El manejo y solución de los conflictos conyugales Causas de la infelicidad conyugal Cuando el amor se apaga La soledad dentro del matrimonio La inapetencia sexual El contrato matrimonial: formas de llegar a acuerdos exitosos Diálogos de amor El placer de complacer Conclusiones y Reflexiones grupales.

EL PLACER DE COMPLACER. El placer de complacer al otro (a) es una de las necesidades humanas más importantes y menos considerada en los estudios científicos de la conducta. La mayoría de las investigaciones se centran en lo que siente y desea la persona que goza o recibe el placer. Comprender la psicodinamia del placer de complacer ayudaría a que hubiera más personas interesadas en satisfacer a su pareja y no solo a la espera de que ésta los complazca a ellos (as). Desde el nacimiento y hasta la muerte, el ser humano tiene la necesidad de experimentar el placer mediante la satisfacción de sus necesidades primarias, como son la alimentación, el vestido, la salud, el hogar, el sexo, y muchas más. El pequeño bebé necesita que su madre le brinde placer al alimentarlo, al acunarlo, al cantarle, al cambiarlo, al quererlo como es, etc. Estas experiencias placenteras le hacen sentirse vivo, querido y deseado, lo cual estimula su deseo de crecer, de amar y corresponder a las personas que lo gratifican en sus necesidades. Conforme crece, el bebe que se transforma en niño, en adolescente y en adulto, tratara a los demás como se haya sentido tratado por sus padres, esencialmente su madre en sus primeros años de vida. Si se sintió amado, deseado, cuidado y bien atendido, habrá introyectado en su mente las figuras buenas y amorosas de sus padres, de manera que se identificará con esos modelos y tratará de ser como ellos, brindando atenciones a los demás de manera amorosa. En el terreno de la sexualidad, quienes son capaces de brindar caricias a sus parejas por el placer de complacerlas, son muy buenos amantes, porque se preocupan por satisfacer las necesidades sexuales y afectivas de su pareja, lo cual les resulta placentero, independientemente del goce que su pareja les retribuya. Saber que el otro está siendo complacido en sus necesidades resulta gratificante y estimulante para estas personas, que suelen excitarse al ver como disfruta su pareja con las caricias, palabras o conductas sexuales que se le ofrecen amorosamente. De esta manera se establece entre ellas un vínculo placentero y la persona que ha recibido, se siente comprometida a corresponder a su partenaire de manera similar, aunque sin sentirse exigido; lo hará de manera voluntaria y gozosa, pues el haber recibido el placer le hace sentirse amado y con deseos de amar a su compañero (a) sexual. En este proceso es vital una adecuada comunicación, haciéndole saber al compañero (a) cuáles son las cosas que más placer producen y cuáles son incomodas. Un buen amante no se molestara si su partenaire le dice que algo que él cree placentero, no es tal. Por su parte, si quien recibe el placer sabe guiar a quien se lo brinda, ambos aprenderán a complacerse con más facilidad en un inter juego de reciprocidad afectuosa. El placer de complacer se inserta en un círculo virtuoso, en el que a cada giro se mejora y eleva la calidad de la relación de pareja, pues hay un interés mutuo por brindarse placer y gozar con hacerlo. Esto lo pueden hacer las personas que se han sentido amadas en su infancia y que han crecido con una personalidad y una autoestima fuertes y seguras de sí mismas, que han aprendido a gozar en la interacción con los demás, que no se sienten culpables ni malas por brindarse placer y disfrutar con ello; suelen ser más responsables de sus actos y exitosas en casi todos los campos de su vida, se interesan por los demás, saben disfrutar de las cosas buenas que les da la vida, se sienten menos culpables y no necesitan auto castigarse, y el sentirse queridos (as) los lleva a desear compartir con los demás ese placer, preocupándose por satisfacer sus necesidades para demostrarles su interés y amor. Para saber complacer al otro (a) y gozar con ello, es necesario no temerle al placer y vivir la sexualidad como algo bueno, placentero y maravilloso, despojado de los prejuicios milenarios que han hecho creer que la sexualidad es algo malo, que el goce y el placer deben reprimirse o cancelarse. Nada más alejado de la realidad que tales prejuicios. Cuando por algunas razones no se contó con una infancia y adolescencia satisfactorias, las personas pueden aprender a gozar cuando brindan placer a su pareja y de esta manera enriquecer su vida sexual, emocional y conyugal. El aprendizaje se puede lograr de varias maneras: asistiendo a talleres de sexualidad y auto estima, leyendo literatura científica adecuada, compartiendo con la pareja información, recibiendo orientación profesional o asistiendo a terapia individual o conyugal. Lo importante es que la persona y/o la pareja tengan el deseo de mejorar la calidad de sus relaciones y que predomine el interés por el placer de complacer al ser amado. EDUCAR PARA EL PLACER. Desde su nacimiento, los seres humanos requieren satisfacer muchas necesidades para su sobrevivencia. Conforme van creciendo, esas necesidades van cambiando. Primero son las necesidades de respirar oxigeno, de alimentarse, de ser cuidado y aseado, de ser acariciado, protegido contra las inclemencias del clima, para pasar después a las de sostén y estimulación para el desarrollo intelectual y emocional, así como las gratificaciones de las necesidades de carácter sexual que se presentan ya desde la cuna y se manifiestan de diferentes maneras: el bebé que tiene necesidad de mamar el dedo o el chupón después de quedar satisfecho con la leche y que necesita que se le acaricie la piel para tranquilizarse y dormirse; el niño que disfruta con el control de sus esfínteres y las sensaciones placenteras que le brinda su cuerpo cuando ha aprendido a controlar el momento de expulsar las heces fecales; el niño (a)que manifiesta placer cuando su madre lo baña y asea sus genitales; el pequeño (a) que manipula sus órganos sexuales y encuentra placer en ello, son solo unas muestras de que ya desde la temprana infancia se presentan la excitación y el placer sexuales. La masturbación infantil existe en todas partes del mundo y la masturbación de los adolescentes es cosa de todos los días y en todas las culturas, como medios de obtener un placer auto erótico, sin causar ningún daño a nadie. Freud postulo la existencia de un Principio del placer que le sirvió para explicar la gran necesidad de los seres humanos por obtener satisfacción a lo largo de su vida: en el comer, en el vestir, en el convivir, en el trabajar, en el estudiar, en el viajar, en el descansar, pero esencialmente en las relaciones sexuales. Cuando el Principio del placer es estimulado y la persona vive gratamente complacida, suele tener motivación para hacer muchas cosas con gusto y alegría por el placer que obtiene. Pero también suele verse afectado por muchas vicisitudes a lo largo de la vida, esencialmente en la primera infancia, con la actitud que los padres tomen acerca de lo bueno o malo que para ellos les parezca el permitirse disfrutar de la vida y de su sexualidad. Por cuestiones ideológicas y religiosas, muchas personas tienden a reprimir las manifestaciones de placer sexual que ven en sus hijos o en sus alumnos, haciéndoles sentir que hacen mal al experimentar gozo con lo que hacen, esencialmente si eso está en conexión con la sexualidad: el tocarse el cuerpo, el observar a los demás, el curioseo sexual infantil y sobre todo la masturbación infantil y adolescente. Con estas actitudes, muchas veces reforzadas por las creencias religiosas, se trasmite el mensaje de que “el placer es cosa del diablo” o de que “no debes pecar con tu cuerpo, ni con tu mente”, prohibiéndoles hasta las fantasías; con el ánimo de impedir que logren experimentar el placer sexual sanamente, se provocan muchos conflictos emocionales pues los chicos luchan contra el deseo de complacerse y el deber de lo que les han hecho creer que es lo bueno y que implica reprimir sus deseos. Muchos de ellos, cuando se han permitido complacer el deseo, se sienten culpables y entran en conflictos que los pueden llevar a presentar trastornos en su conducta, tales como: alteraciones en el sueño, en la alimentación, en el funcionamiento de su cuerpo, como mojar la cama, comerse las uñas, arrancarse el cabello, aislarse de los demás, padecer de colitis, de asma o de anorexia y bulimia, como una manera de castigarse por haber roto con las prohibiciones de sus padres y en la vida adulta sus dificultades sexuales son muchas y variadas. Educar para el placer es una buena manera de evitar muchos trastornos emocionales y sexuales y podría ayudar a contrarrestar los índices de violencia familiar y social, pues cuando las personas aprenden a disfrutar de lo que tienen, sin culpas ni miedos, viven más complacidos y con muchas menos frustraciones y enojos. Educar para el placer lleva implícito concebir a la sexualidad como algo bueno, sano y maravilloso que si es vivida con respeto y responsabilidad hacia la persona y hacia los demás, brinda muchas experiencias placenteras que sirven para fortalecer la autoestima, incrementar la motivación para hacer las cosas y prepara a las personas para el amor sin miedos ni culpas y por lo tanto sin agresión y sin tantas frustraciones. Educar para el placer es una responsabilidad paterna que conlleva el tener que prepararse con información adecuada, hablar con honestidad y claridad con los hijos sobre todas sus inquietudes, curiosidades y conductas sexuales, ser congruentes entre lo que dicen y lo que hacen como pareja. Implica no asustarse con la sexualidad y poder hablar con los hijos sobre los riesgos y peligros que existen cuando no se sabe administrar el deseo; informarles a los adolescentes del uso de los preservativos y los métodos de control de la natalidad, de los riesgos de las enfermedades de trasmisión sexual, así como de los riesgos de sufrir experiencias de abuso sexual, de la importancia de cuidar su cuerpo y de respetar el cuerpo y la persona del otro (a), son solo algunos de los puntos a considerar cuando se educa para el placer con responsabilidad y sin culpas ni miedos. Al educar para el placer debe considerarse que ambos sexos tienen los mismos derechos de disfrutar en las relaciones sexuales, que todos los seres humanos merecen ser tomados en cuenta para satisfacer sus necesidades emocionales y sexuales en un clima de armonía y respeto y que no se debe mezclar la agresión con el placer. Si se le pierde el miedo al placer, será más factible educar a los hijos para que aprendan a administrarlo con responsabilidad y logren disfrutar mejor de todo aquello que emprendan y decidan realizar, sea o no de índole sexual.

martes, 4 de octubre de 2011

LOS CELOS.

Un alto porcentaje de la población considera que los celos son una muestra de amor hacia la pareja celada. Algunas personas se sienten mal queridas si el amado (a) les refiere que no siente celos. La realidad es que los celos son producto de la desconfianza que experimenta el celoso y el motivo de muchos crímenes pasionales y de millones de rupturas amorosas, que sin ellos tal vez habrían podido sobrevivir.

Los celos sexuales son los más pasionales y originan el mayor de los sufrimientos en el celoso, pues éste no puede dejar de pensar en que su pareja esta con otra persona y que por tal motivo se está quedando sin su amor y su fidelidad. Uno de los substratos inconscientes de los celos es la homosexualidad latente que todos los seres humanos llevan en su interior, como resabio de la bisexualidad infantil. Tanto los hombres como las mujeres, cuando niños, llegaron a creer que podían ser de uno u otro sexo, hasta que el efecto de las hormonas les demostró que se era hombre, o se era mujer. Algunos continúan en la vida con la idea de que pueden ser ambos sexos y son personas que ejercen su sexualidad de ambas maneras: hetero y homosexualmente. Son bisexuales activos, que pueden estar casados, tener hijos y tener un amante de su mismo sexo.

Los individuos que son muy celosos y siempre andan “viendo moros con tranchete”, que desconfían de cada paso que da su pareja y creen que se acuesta con cualquiera, son personas muy inseguras de sí mismas y de su propia sexualidad. El mecanismo que subyace a los celos es una defensa frente a la inclinación homosexual. La defensa consiste en que el celoso cree que su pareja está pensando en tener sexo con otra persona del mismo sexo que quien cela. Si es hombre, celara a su mujer pensando que ella desea estar con otro hombre. En la calle andará alerta de vigilar a su mujer, creyendo que ella volteara a ver a todos los hombres que se crucen en su camino. Sin embargo, el celoso, solo se fijara en aquellos hombres que para él resulten atractivos y mediante el mecanismo de la proyección, culpara a su mujer de fijarse en ellos, aunque ésta ni siquiera se haya percatado de la presencia de dichos hombres, o lo que es peor, ni siquiera sean de su gusto. La persona que sufre de celos, puede caer en una celotipia, que son los celos enfermizos. En esta enfermedad, el celotipico (a) cree que su pareja lo engaña hasta con su sombra y en algunos casos llegan a temer que su mujer sueñe con los otros (as). Es tanta su desconfianza que busca cualquier indicio que le pueda confirmar que tenía razón en su percepción.

El celoso (a), duda de sí mismo (a), pero no es capaz de reconocerlo, por lo que proyecta en el otro (a) sus deseos y sus miedos. Como él duda de sí mismo (a), cree que no es digno de ser amado (a) y que su pareja fácilmente lo cambiara por el otro (a). Como no es capaz de reconocer su propia desconfianza, la proyecta en su pareja y desconfía de ella, acusándola de serle infiel. Pero en realidad, es el celoso quien desea ser infiel, solo que no con otra persona del sexo contrario, sino con alguien de su mismo sexo. Por eso los hombres celan a sus mujeres con otros hombres y las mujeres a sus hombres con otras féminas. La persona celosa vive pensando en lo que hace o hará su pareja con alguien del mismo sexo que el celoso y de esta forma es como si él o ella lo estuvieran haciendo con la persona con la que celan a su pareja. Si el celoso reconociera esta situación, la angustia sería mucho mayor que la que le generan sus celos, pues sería tanto como reconocer que es homosexual. Los celos son pues una defensa frente a la homosexualidad latente que amenaza con hacerse manifiesta en sujetos a los que ésta les angustia en exceso, por lo que prefieren culpar a su pareja de aquello que ellos desean, pero sin reconocerlo.

Las personas celosas sufren por sus angustias homosexuales y por su inseguridad, producto de su identidad sexual no consolidada. Al no estar seguros de sí mismos, los celosos creen que son fácilmente intercambiables, lo cual les angustia terriblemente, pues temen quedarse solos y sin la seguridad de tener una pareja heterosexual que los reasegure contra sus miedos homosexuales. Los celosos no son homosexuales de facto, pero si tienen mucho miedo de llegar a serlo, pues en su infancia tuvieron problemas para confiar en sí mismos y para consolidar su proceso de separación individuación que consiste en saberse queridos y sentirse seguros de ser amados por la madre tal como son, de acuerdo con su sexo biológico: si son niñas se sienten amadas por ser así y si son varones, sienten que su madre y su padre los ama por lo mismo.

Vivir con un celoso irredento es un suplicio para su pareja, quien constantemente es acusada de hacer cosas que ella no pensó o no realizó. El celoso es capaz de hacer dudar a su pareja de serle infiel y hay casos en los que la persona celada llega a dudar de sí misma, pues el mecanismo proyectivo que utiliza el celotipico es tan fuerte que contamina a la pareja del celoso, haciéndola insegura de sí misma, al grado de que se somete a los controles autoritarios del celoso para darle tranquilidad, cosa que no se logra. Los celos sexuales generan una violencia intraconyugal tremenda, pues a la inseguridad sexual del celoso, se agrega la pasión y la agresión que está ligada a su sexualidad pregenital, llevándolos a perder el control de sus impulsos cuando creen que su pareja los ha engañado con otra persona, llegando incluso al crimen pasional, tal como nos muestra la historia y la literatura universal.

Una manera de resolver los celos es sometiéndose a un proceso psicoterapéutico con un profesional de la salud mental y solicitando el apoyo de la pareja para salir delante de esta situación enfermiza que destruye el vínculo amoroso, pues sin confianza y seguridad en uno mismo y en la pareja, no se puede construir nada sólido, pues el menor viento de duda, echa al suelo cualquier construcción libidinal.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Sexualidad responsable y placentera.


Para algunas personas parece difícil creer que el placer y la responsabilidad puedan ir de la mano, pero para muchas otras, que tuvieron la fortuna de tener padres amorosos y responsables, el binomio si es posible, con los consiguientes beneficios. La educación sexual no debería ser un problema si se la considerara como parte normal del sano desarrollo de todas las personas. Los mejores y los peores educadores suelen ser los padres, quienes con el ejemplo amoroso o agresivo, van moldeando la mente de sus hijos y la percepción que éstos tienen de lo que es la sexualidad. Los progenitores que saben disfrutar de su sexualidad y de su convivencia conyugal, que no experimentan la sexualidad con culpa ni prejuicios, tienden a ser más francos y claros en las actitudes y respuestas que les dan a sus hijos respecto al erotismo, garantizándoles una vida sexual más sana y placentera.
La educación sexual se mama desde la infancia y comienza desde las fantasías preconceptivas que los padres tienen sobre el sexo del futuro hijo que esta por nacer. En la mente de los padres aparece el pequeño con un sexo deseado, independiente del que realmente tenga. Si al nacer el bebé, ambos padres son capaces de adecuar sus fantasías a la realidad, éste crecerá sintiéndose amado con su sexo biológico y no tendrá grandes problemas en la conformación de su identidad sexual genérica. En los casos en que los padres o alguno de los dos no aceptan la realidad biológica de su hijo, éste o ésta crecerán con mayores desafíos para lograr una adecuada identidad sexual. Cuando los padres se adaptan fácilmente a la realidad del sexo biológico de su pequeño (a), lo educaran según los cánones sociales para ello y el hijo se irá comportando conforme a los mismos. Es importante que ambos padres estén en sintonía para responder las inquietudes que los pequeños plantean desde muy temprano y que sus respuestas sean acordes a las preguntas y situaciones que se les presentan. Lilia es una joven madre de un pequeño de 9 meses que refiere, muy contenta, la primera vez que vio a su niño tocarse el pene y como éste se observaba fascinado por las sensaciones que le generaba el tocárselo. En ningún momento se angustio, ni lo reprendió, en cambio se sintió contenta de ver el gusto que su pequeño experimentaba con el descubrimiento. Es una madre que disfruta con el desarrollo de su hijo.
Desde muy temprano en el desarrollo, los padres refuerzan o reprimen determinadas conductas sexuales de sus hijos pequeños y de esta manera les mandan mensajes de lo que aprueban y lo que desaprueban. Una vez que éstos son capaces de preguntar, plantean las dudas universales que tienen que ver con el origen de la vida: “¿cómo nací?, ¿dónde estaba antes?, ¿cómo entre a tu panza?, ¿qué hizo mi papi?, ¿Por qué son diferentes los niños de las niñas?, ¿Por qué no puedo tener un bebé contigo?, ¿puedo besar a mi papi en la boca?, ¿puedo acostarme con él y tener un bebé? Estas y muchas otras preguntas deben ser respondidas con tranquilidad y sinceridad por parte de los padres, para que se les forje y fortalezca el espíritu por explorar y conocer el mundo que los rodea, si se les reprime su curiosidad sexual, se corre el riesgo de reprimir su espíritu epistemofilico y alterar su desempeño escolar, pues llegan a temer preguntar en la escuela por creer que es malo investigar.
Es importante que los padres sepan y comprendan que los pequeños tienen una curiosidad normal y natural por explorar su cuerpo y que en este proceso experimentan placer al tocar sus genitales, surgiendo de esta manera la masturbación infantil. El autoerotismo infantil es algo que las madres propician mediante el aseo corporal del cuerpo de su pequeño(a), pues al limpiarle su zona genital la estimulan con el tacto. Cuando éste crece, tiende a hacerlo por sí mismo y a experimentar placer. Las actitudes que los padres muestren ante el autoerotismo de sus hijos y las aclaraciones que les brinden, influirán en la concepción que tengan de sí mismos y de sus cuerpos. Se sentirán buenos o malos, experimentarán placer y alegría o culpa y miedo.
En la adolescencia los chicos y chicas se ven sometidos a nuevas experiencias corporales que no comprenden, pues los cambios hormonales los toman por sorpresa. Cuando los padres han establecido una buena comunicación y han respondido con claridad y sin miedo a las preguntas sexuales de los hijos, tienen mejores posibilidades de continuar orientándolos en la adolescencia, para responder a sus inquietudes y poder trasmitirles sus normas y valores sobre el comportamiento sexual. Es recomendable que a ambos sexos se les eduque en el conocimiento del funcionamiento del otro sexo, que los chicos conozcan el proceso de la menstruación y desarrollo del cuerpo femenino y que ellas sepan de las poluciones y de cómo reacciona el cuerpo masculino frente a la estimulación sexual. Que conozcan sobre los métodos anticonceptivos, sobre las enfermedades de transmisión sexual y sobre todo, que sepan mantener un control sobre sus impulsos sexuales, sin llegar a reprimir su autoerotismo de manera culpígena. Si los padres adoptan una postura natural frente a la sexualidad, si han sido amorosos como pareja, si mantienen abierto el canal de comunicación con sus hijos, pero sobre todo, si son congruentes entre sus pensamientos y sus actos sexuales, podrán tener mejores posibilidades de éxito en su educación sexual para que sean personas responsables en el manejo de su sexualidad y erotismo y en la adultez gocen de una vida plena, placentera y sexualmente responsable.
Para saber más: “Yo sexo, tú sexo, nosotros… de Hiriart, V. editorial Grijalbo.

CURSO TALLER SOBRE AUTOESTIMA Y PARENTALIDAD.

PROGRAMA PARA EL CURSO TALLER SOBRE AUTOESTIMA Y PARENTALIDAD.

DIRIGIDO A:
Quienes tengan el deseo de aprender a ser mejores personas, que sean dinámicas y con deseo de progresar, que quieran mejorar sus relaciones con sus parejas y con sus hijos, que no le teman al cambio y que estén dispuestas a invertir un poco de su tiempo en su autoconocimiento.
OBJETIVOS.
Que las y los participantes:
Conozcan los elementos afectivos que integran una autoestima sólida que facilite un sano desarrollo de la personalidad, tanto en lo personal, social, sexual, familiar, corporal, como intelectual.
Adquieran conocimientos sobre la psicología del desarrollo infantil, de la adolescencia y de la vida adulta que les ayuden a comprender mejor la conducta propia, de su cónyuge y de sus hijos para mejorar las relaciones y la comunicación familiar.
Tengan información sobre el Ciclo vital de la Pareja y de la Familia, que les facilite comprender las conductas de cada uno de sus integrantes.
Logren mejorar la comunicación con su pareja y con sus hijos, aprendiendo a resolver conflictos.
Conozcan mejor su sexualidad y la de su pareja, para un mejor entendimiento conyugal.
Compartan con el grupo sus inquietudes, anécdotas y experiencias.
METODOLOGÍA.
Los coordinadores impartirán los temas en base a su conocimiento y experiencia y el grupo los discutirá, analizará y cuestionará para un enriquecimiento grupal.
Se les recomendarán algunas lecturas que se revisarán y discutirán la siguiente semana.
El grupo podrá proponer algunos temas que sean de interés para todas las participantes y se programara su discusión.
COORDINADORES:
Ma. Elizabeth Zermeño Muñoz.
Psicóloga clínica, atiende a niños, adolescentes y adultos. Evaluaciones psicométricas, imparte cursos y talleres sobre comportamiento humano. Colaboradora en programas de radio mujer
Dr. Marco Antonio Pérez Mora: Psicoanalista de Adultos, Niños y Adolescentes, Psicoterapeuta de Parejas, de Grupos y de Familias.
Experiencia clínica de más de treinta años, atendiendo a adultos, niños, adolescente, parejas y familias, con diversos problemas emocionales y sexuales.
Conferencista en diferentes foros locales y nacionales, colaborador en el Programa El Expreso de las diez de Radio Universidad de Guadalajara, sobre aspectos de salud mental y sexualidad.
Colaborador del periódico Público Milenio durante más de diez años con una columna dominical sobre sexualidad humana.
TEMARIO.
La autotestima y el éxito en la vida: familiar, personal, social, sexual, laboral, intelectual, conyugal.
El desarrollo psicológico: del nacimiento a la vejez
La parentalidad: Ser madre y Ser padre.
Características de una buena madre.
El papel del padre en la educación de los hijos.
¿de tal palo tal astilla?
La elección de pareja.
El ciclo vital de la familia
Los conflictos conyugales
La comunicación entre la pareja
La comunicación con los hijos
El placer de complacer: la sexualidad de la pareja.
Sobre la marcha se podrán incorporar los temas que le interesen al grupo.
REQUISITOS:
Comprometerse a participar dinámicamente en cada seminario, pagar puntualmente su aportación, asistir puntualmente, ser respetuosas de las opiniones del grupo, avisar con anticipación si piensan dejar el grupo.
Por no ser un curso formal con valor académico, no se harán evaluaciones. A nadie se le reprueba, tampoco se le aprueba, cada participante llevará su propio ritmo de aprendizaje.
COOPERACIÓN.
La cooperación es de $1000.00 mensuales y se deberán cubrir la primera semana de cada mes. Dicha cooperación es independiente de si asistieron o no y del número de asistentes al curso, el cual será limitado a un máximo de 15 personas.
LUGAR Y FECHAS.
El curso se impartirá en la calle de Nelson No. 80, entre Justo Sierra y Golfo de Cortés, en la colonia Vallarta norte, los viernes de las 10 a las 11.30 de la mañana.
Para que el grupo no se atrase es importante ser puntuales.

lunes, 25 de julio de 2011

LAS CYBER RELACIONES.

Tema del programa del 20 de enero de 2011en Radio Universidad de Guadalajara. 104.3 FM



Con los avances de la tecnología, algunas conductas también cambian, o al menos se hacen más explicitas, como es el caso de la sexual, que a través del internet se manifiesta de formas que antes hubieran sido impensables, como es el caso de los chats en los que una o varias personas, que la mayoría de las veces no se conocen, ni lo harán nunca, entablan relaciones que suelen llevarlas a expresarse sus fantasías sexuales sin inhibiciones, amparados en el anonimato que da este tipo de comunicación.
Si bien el internet es un medio de comunicación con el mundo entero las 24 horas del día, así como de obtención de información actualizada en casi todos los campos del saber humano, también se ha convertido en un medio para no estar solo en este tan globalizado mundo, en el que no se conoce al vecino, pero si se cree conocer a quien está en la red a miles de kilómetros de distancia y con quien se entablan relaciones que suelen llevar a confesiones intimas en espera de ser correspondido (a) de la misma manera y de esta forma alimentar el voyeurismo que todo mundo tiene por dentro, al saber de las fantasías sexuales de los demás.
Algunas personas emplean la red para ver pornografía y sexo explicito de diferentes tipos: heterosexual, homosexual, con animales, sado masoquista, con niños, etc., pero muchos lo hacen para conocer personas e intercambiar sus fantasías sexuales, que difícilmente se atreverían a compartir con su pareja sexual de carne y hueso con la que duermen y comparten los días, pues les resulta más sencillo expresarse frente al monitor con un (a) extraño (a) e imaginarse que quien está del otro lado de la línea se excita con lo que se le dice, de la misma forma en que el emisor lo hace. Las personas que emplean el internet para estos fines, generalmente son tímidas, aisladas, penosas, e incapaces de conquistar a alguien en persona. Si tienen una pareja, sufren de serios problemas de comunicación con ella, dificultades en su vida sexual o le tienen muchos resentimientos y no se atreven a compartir sus deseos y fantasías sexuales por temor, enojo o prejuicios.
La mayoría de quienes realizan ciber sexo, son hombres con dificultades en sus relaciones interpersonales y en el desempeño de su vida sexual, que recibieron una inadecuada educación sexual, creen que las relaciones sexuales son complicadas y peligrosas, por ello prefieren hacerlo con quienes no conocen y con quienes no tienen lazos afectivos. Les resulta estimulante el fantasear con poder excitar a su receptor, aunque en ocasiones éste no sea realmente como se dice ser, de tal manera que las palabras escritas son las que dan pie a las fantasías sexuales que los pueden llevar a la masturbación o al orgasmo. Las pocas mujeres que responden a esto lo hacen como un juego temporal, porque se sienten incapaces de conquistar a un varón real o porque su pareja las tiene abandonadas emocional y sexualmente. Sin embargo, por más excitante que a este tipo de personas les puedan resultar estas relaciones, nunca experimentaran el mismo placer que se puede alcanzar con alguien en vivo, frente a frente, con quien se pueda sentir la textura de su piel, su olor, su respiración, su saliva, su palpitación, su mirada, su calor, su voz, a quien se pueda abrazar, besar, acariciar y de quien se reciben caricias y besos que aumentan la excitación del Inter juego amoroso y sexual.
Para algunos, las relaciones cibersexuales resultan seguras, no les amenaza el riesgo de ningún contagio ni embarazo, no se sienten comprometidos y en cualquier momento se pueden zafar de la misma sin ningún riesgo. Se pueden tener en cualquier momento del día, pues solo hay que encontrar los canales adecuados y se toparan con personas de cualquier parte del mundo que anda buscando lo mismo: un momento de excitación, fantaseando con que la otra persona corresponde a sus expectativas y a sus fantasías. El simple hecho de saber que hay otra persona leyendo lo que se escribe, resulta ya de por sí excitante pues es una manera de darle salida a lo que antes solo se pensaba y se quedaba dentro de ella misma.
Para los que pasan del simple chat escrito al video chat sexual, rebasar la barrera de la privacidad y mostrase desnudos (as) frente al otro (a), no les importa, siempre y cuando sean correspondidos; así le dan salida a su exhibicionismo y a su voyeurismo, se muestran desnudos (as) y se masturban para excitar al otro (a) y ven al otro (a), sin el riesgo del contacto personal que los suele inhibir y a veces angustiarse en la vida real.
Cuando se emplea el internet como el único medio de encontrar excitación y satisfacción sexual, en demérito de las relaciones interpersonales, se está frente a una especie de adicción, que puede llevar a las personas a descuidar sus actividades cotidianas y a aislarse del mundo real con los consiguientes riesgos para su salud mental y sexual. Algunos estudiosos de este fenómeno han concluido que si se dedican más de 11 horas a la semana a la búsqueda de material pornográfico y de las ciber relaciones sexuales, se está frente a un adicto al ciber sexo, que puede hacerlos más violentos en la realidad, pues no toleran la frustración que ésta les impone, a diferencia de sus juegos en el internet en donde se han sentido poderosos y deseados sexualmente por su ciber partenaire.
Aunque algunas personas presuman de haberse conocido por el internet y haber encontrado su media naranja, no es el mejor medio para conocer a los demás, pues se presta al engaño mutuo y priva a los participantes del encanto de las relaciones interpersonales, en las que el contacto de las miradas, de piel a piel y el olor de las feromonas son determinantes para llegar a establecer relaciones sexuales afectivas y satisfactorias, apoyadas en la realidad del increíble y maravilloso mundo real.

AMOR DE PELOS.

Tema del programa del viernes 22 de julio de 2011 en radio UDG


AMOR DE PELOS.

En las relaciones amorosas la cultura determina lo que es bueno y lo que no lo es. La atracción entre los sexos tiene sus bases biológicas, pero la parte del gusto esta influenciada por la educación recibida y por las influencias socio culturales. Es por ello que los modelos físicos de atracción sexual han cambiado con el tiempo y las modas. De esta influencia no se han escapado los vellos, que no siempre han sido tan bellos. Hay personas para las que el pelo corporal, no solo el de la cabeza, es un atractivo sexual muy fuerte, en cambio, para otras es motivo de rechazo y de inhibición sexual. A los hombres siempre les ha preocupado la calvicie y a las mujeres les ha angustiado el exceso de vello en las piernas, aunque haya hombres que se exciten con las piernas velludas. De una manera o de otra los pelos siempre han tenido algo que ver con tener un amor de pelos o sin ellos.

Desde hace varios años, algunos hombres se han venido preocupando por depilarse el cuerpo, pues desean tener una apariencia más femenina o infantil y el vello en su pecho, espalda, piernas y genitales les causa repugnancia. Estos hombres tratan de quitarse todo vestigio de pelambre y quedan como maniquís, identificándose así con algunas mujeres en su rechazo al vello corporal, que les resulta feo.

La abundancia o ausencia natural del vello corporal masculino y femenino depende de la herencia. Sin embargo, con los tratamientos de depilación actuales, los hombres pueden erradicarlos de las zonas en donde más les desagrada tenerlo y cada vez son más los que tienden a depilarse la espalda y los genitales, pues se sienten mejores con una apariencia lampiña. Algunos argumentan razones estéticas, pues asocian la peludez con la simies y al depilarse todo el cuerpo pretenden verse más atractivos. A ciertas mujeres les agrada ver a sus parejas masculinas depilados porque el vello les repugna, pues lo asocian con situaciones de salvajismo. En otras ocasiones el vello púbico genera repugnancia porque se tienen problemas con la sexualidad adulta, ya que las imágenes inconcientes de la infancia, de haber visto a los padres desnudos, les provoca angustia. La escena de la desnudez de los padres fue reprimida por la ansiedad producida y ahora, con la pareja, se busca eliminar cualquier rasgo que evoque aquellos recuerdos.

A otras mujeres el vello corporal les excita y despierta su libido porque en su mente asocian dichas imágenes con la masculinidad fuerte, se sienten protegidas por un hombre peludo y verlos desnudos es placentero, sobre todo acariciarlos y sentir sus vellos, que les parecen bellos. Las mujeres que prefieren a los hombres peludos, han tenido modelos de masculinidad con dichas características y no les angustia recordar a sus padres así. Algunas féminas escogen a sus parejas masculinas precisamente por ser peludos, llegando a expresar que el vello de su pecho, su barba tupida o las piernas peludas fue uno de los atractivos que vieron en su pareja. Para ciertas mujeres, el vello abundante es una especie de afrodisíaco natural, en tanto que para otras es causa de inhibición sexual.

En la actualidad a muchos hombres les agrada ver las vulvas depiladas de sus mujeres pues en su inconciente las asocian con vulvas infantiles. En las revistas pornográficas y en el internet abundan las fotografías de mujeres depiladas de sus genitales, porque resultan muy atractivas para un alto porcentaje de varones. Esto tiene que ver con el temor ancestral de los hombres a las vulvas maternas. Una vulva natural esta llena de vello, como una barrera natural protectora contra infecciones e irritaciones, pero a este tipo de hombres, les recuerda la vulva materna y les provoca cierta angustia, pues asocian la imagen con sus deseos edipicos incestuosos, razón por la que prefieren que su pareja se depile, de tal manera que su vulva se vea como la de una niña. De esta manera, la vulva pierde su aspecto amenazador y puede aflorar el deseo.

En el inconsciente, tanto los hombres como las mujeres tienden a asociar a los genitales femeninos con las arañas venenosas y cuando ha habido fallas en la educación temprana, se le asocia con algo amenazador y peligroso. Si se les quitan los vellos, cambia su apariencia y pierde su peligrosidad, de tal manera que puede surgir el deseo de penetración, sin el riesgo de que algo malo le pase al pene. Por su parte, muchas mujeres que tuvieron una educación sexual represiva y que en su infancia asociaron su sexualidad y genitales con algo malo y sucio, creen que los vellos púbicos deben erradicarse y se depilan, quedando con una apariencia infantil, que para ellas es menos amenazadora. Si se combina esto con el hecho de que el varón tenga sus propios temores a las vulvas naturales, la pareja preferirá la depilación genital mutua, argumentando razones estéticas o higiénicas.

También hay hombres que prefieren a las mujeres velludas y les excita ver la mata de vello en su pubis y sus piernas llenas de vellos. Para estos hombres es un plus de excitación y placer hacer el amor con una mujer velluda.

El hecho es que en la actualidad parece estarse poniendo de moda que los hombres se depilen el pecho, la espalda y los genitales y las mujeres hagan lo propio con su vulva y sus piernas, quedando con una apariencia corporal genital, que les permite la cercanía física, aunque en ocasiones su sexualidad no resulte tan plenamente placentera, pues sus inhibiciones infantiles les impiden tener un “amor de pelos”, pues creen que sus vellos son feos.
Marco Antonio Pérez Mora, psicoanalista de Adultos, Niños y Adolescentes, terapeuta de Parejas y de Grupos. Me puedes escribir a dr_perezmora@yahoo.com

viernes, 17 de septiembre de 2010

COMUNICACIÓN Y SOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA PAREJA.

Guadalajara, Jal. 16 de septiembre de 2010
Nos da mucho saludarlos e invitarlos al Taller sobre:
COMUNICACIÓN Y SOLUCIÓN DE CONFLICTOS
EN LA PAREJA.
TALLER DE DIALOGO Y REFLEXIÓN CONYUGAL
UN ESPACIO DEDICADO A MEJORAR
LAS RELACIONES CON LA PAREJA.
Que impartiremos el próximo sábado 25 de septiembre del presente de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. El programa completo lo pueden ver en el archivo adjunto.
Ojala nos puedan acompañar, pero si no les es posible, les agradeceremos hacer llegar la invitación a quienes crean que les pueda interesar. Informes al 3615-1750 o a dr_perezmora@yahoo.com
Muchas y gracias.

miércoles, 21 de julio de 2010

Los sueños eróticos.

Guadalajara, Jal. 12 de enero de 2009.

La sexualidad humana tiene múltiples canales de expresión y medios de satisfacción. Los sueños eróticos son una de las formas en las que la mayoría de las personas logran obtener placer sexual sin arriesgarse al rechazo, a la pena o la vergüenza, a un embarazo no deseado o a una enfermedad de transmisión sexual. Desde los niños hasta los ancianos, los sueños eróticos son una fuente de placer inagotable que puede enriquecer la vida sexual de cualquier persona, siempre y cuando la culpa y la represión extrema no lo impidan. El erotismo onírico es una manifestación de los deseos sexuales que no han podido satisfacerse en la vida cotidiana y en ocasiones causan sorpresa, temor o culpa, aunque en muchas otras dejan un buen sabor de boca y el deseo de que el sueño se convierta en realidad.
Los sueños son la expresión de los deseos que por distintas razones no han podido ser realizados en la vida despierta. Durante el dormir el inconsciente aflora y mediante la escenificación visual, los deseos se satisfacen. En algunos casos la complacencia es mucho mayor en los sueños de lo que en la realidad hubiera sido posible, pues en el sueño el inconsciente no encuentra tanta resistencia ni censura como sucede en la vida real. Por otra parte, el deseo erótico se las ingenia para burlar las reglas y normas del superyó que intenta prohibir la manifestación y satisfacción de los deseos sexuales. En el caso de los niños y de las personas que viven con menos represiones y culpas internas, los sueños eróticos son más expresivos, placenteros y explícitos. Las personas que se sienten reprimidas hasta en el sueño, no se permiten este tipo de placeres y si los llegan a tener los transforman en pesadillas, los olvidan antes de despertarse o simplemente los niegan. Sin embargo, los sueños eróticos son parte de la naturaleza de todos los seres humanos y éstos suelen surgir con mayor frecuencia e intensidad en periodos de abstinencia forzosa, como es el caso de los adolescentes sin novia o novio, quienes están impedidos de tener una relación de pareja: seminaristas, presos, enfermos, o que por su trabajo están alejados de su pareja formal, como los emigrados, las esposas de éstos, en el post parto, etcétera.
Mediante los sueños eróticos, las personas pueden darle salida a sus necesidades sexuales que por diversas circunstancias no son satisfechas mientras están despiertas, es por eso que las personas que se sienten frustradas en su vida amorosa, recurren con mayor frecuencia a la realización de sus deseos vía el sueño erótico, aunque no siempre son capaces de reconocer que solamente así logran algo de satisfacción. Cuando el soñante no teme reconocer sus deseos sexuales, los disfruta y al analizarlos cuenta con la posibilidad de conocerse mejor a sí mismo, pues comprende que en su inconsciente existen deseos que antes ignoraba y que ahora, mediante sus sueños eróticos, puede descubrir. El erotismo onírico expresa deseos que muchas veces no se reconocen en la vida despierta, pero que son parte de la personalidad del soñante. En estos casos se encuentran los sueños de tipo homosexual en una persona heterosexual, los sueños incestuosos, los sueños de sometimiento a la pareja o frente a ésta. También están los sueños de grandeza erótica, consistentes en que el soñante se ve teniendo sexo con personas que en su vida real son inalcanzables, o con experiencias sexuales fuera de serie, como verse con un pene grandioso, eyaculaciones copiosas, mucho tiempo en la relación sexual, con varias parejas a la vez, con orgasmos interminables, con un cuerpo de ensueño o con la persona deseada pero que es la pareja de un familiar cercano o de una amistad estrecha. Es frecuente que los hombres suelan soñar con sus cuñadas, con la pareja de su jefe, como un desplazamiento del deseo edípico de la infancia cuando se deseaba a la madre y se rivalizaba con el padre. Las mujeres tienden a ser más románticas en sus sueños eróticos pero también se excitan y tienen orgasmos dormidas, similares a las poluciones nocturnas masculinas. Muchas féminas amanecen mojadas por la lubricación que el sueño erótico les provoco y en no pocas ocasiones las manifestaciones corporales del orgasmo son tan fuertes que despiertan al soñante, quien descubre que estaba teniendo un sueño erótico. Las perversiones también aprovechan el mecanismo del sueño para burlar la censura y surgen los sueños con animales o en situaciones peculiares de sado masoquismo, fetichismo, exhibicionismo o juegos eróticos especiales.
Sigmund Freud, planteo que los sueños eran los guardianes del dormir y que también eran la manifestación de los deseos que no se habían realizado durante el día, por lo que a través de ellos se podía conocer mejor a las personas, pues mediante sus sueños se accedía al inconsciente. Al conocer los sueños eróticos de alguien, se podrá saber más a fondo de sus deseos sexuales y su manera de vivir la sexualidad. Todo mundo tiene sueños eróticos, al igual que deseos y fantasías que nunca se satisfacen en la vida cotidiana. La experiencia del sueño erótico puede ser muy placentera o muy angustiante, dependiendo del superyó del soñante, quien juzga lo bueno o malo del mismo. Por otra parte, los sueños eróticos son parte de la vida cotidiana de las personas y en la medida en que se les acepte e interprete como parte de uno mismo, se enriquecerá el bagaje erótico personal y conyugal si se comparten con la pareja y ésta los entiende como parte de los deseos sexuales de su partenaire. Contarle los sueños eróticos a la pareja puede ser una buena manera de enriquecer la vida sexual de ambos, siempre y cuando exista confianza, buena comunicación y el lazo amoroso sea sólido, además de que se entienda que los sueños eróticos son parte de los deseos del soñante y que algunos se podrán hacer realidad, mientras que otros seguirán sin realizarse, formando parte del inconsciente.

Marco Antonio Pérez Mora es psicoanalista y psicoterapeuta de Parejas. E Mail dr_perezmora@yahoo.com

COMPARTIENDO FANTASÍAS.

Guadalajara, Jal. 23 de Octubre de 2007.

Ellos sueñan con ellas y ellas sueñan con él. Las fantasías sexuales son diferentes entre ambos sexos. Ellas son más enamoradizas, requieren de sentirse queridas y deseadas para disfrutar de un sexo mejor. Ellos se sienten bien con el desahogo, aunque si se sienten deseados su placer también aumenta. Ellos sueñan con un harem, ellas con un sultán. Los contrastes en los sueños y fantasías sexuales tienen que ver con las diferencias genéricas y la distinta educación sexual. La cultura siempre ha sido más permisiva con los deseos masculinos y más represiva con el erotismo femenino. Sin embargo las fantasías son parte del encanto de la relación sexual y cuando se comparten sin temores, falsos prejuicios o inhibiciones, la experiencia sexual de la pareja se enriquece.
A la mayoría de las personas se les ha educado en la consigna de que no se debe hablar del sexo, que esto es algo muy íntimo y personal, razón por la que no se comparten los deseos y fantasías con la pareja, limitándose de esta forma la posibilidad del placer compartido. Contarle las fantasías sexuales a la pareja no implica que éstas se realicen necesariamente. Al contrario, muchas veces este compartir propicia que disminuya el deseo de realizarlas, por el hecho de haberlas expresado. Simplemente se compartió la fantasía con la persona querida. Algunas parejas se sienten heridas porque su partenaire fantasea estar con alguien diferente, por querer compartirla (lo) con otro (a) o porque desea hacer cosas que él o ella no habían contemplado que alguien las pudiera realizar. La realidad es que todo el mundo tiene fantasías sexuales, el problema es que no las comparte por temor a la crítica o al rechazo.
Muchos hombres sueñan con hacer el amor con dos mujeres a la vez, algunas mujeres desean estar con dos varones al mismo tiempo. Un alto porcentaje de hombres anhelan tener sexo anal con su pareja, la mayoría de ellas se niega a esta idea por el temor al dolor, por prejuicios y por miedo al castigo divino. Muchas mujeres fantasean con experiencias sexuales románticas como una velada, un lugar especial, mientras que otras desean tener sexo en lugares peligrosos o públicos con la intención de hacer algo atrevido: en un elevador, en el baño de un avión, en un parque, en el auto en un estacionamiento público, etcétera. Los hombres fantasean con relaciones sexuales en las que duran mucho tiempo o en las que las mujeres admiran el tamaño de su pene y quedan muy satisfechas. Otros sueñan con relaciones sexuales con algún personaje de la familia: una prima, la cuñada, la tía o la comadre, porque esto les da un plus de excitación.
Cualquiera que sea la fantasía sexual, si existe suficiente confianza e intimidad emocional entre la pareja, se puede compartir, dialogar y acordar su realización, siempre que ambos estén de acuerdo y no haya reclamos posteriores. Para lograr esto es necesario que existe suficiente madurez emocional y que ambos estén conscientes de los riesgos y evalúen los pros y los contras de su realización. Si alguno no está de acuerdo en hacer algo debe existir la suficiente confianza para expresarlo y el otro deberá considerar los argumentos esgrimidos en contra de su propuesta. Si se comparten las fantasías es con la idea de mejorar la comprensión y el conocimiento mutuo, con la finalidad de enriquecer la vida sexual. Siempre que se realice alguna fantasía, es conveniente disponer de tiempo suficiente para dialogar cómo se sintió cada uno. En ocasiones el que la propuso es el menos satisfecho y quien acepto resulta que disfruto más. En otras situaciones, puede resultar afectada la relación amorosa. Si se habla de lo que cada uno experimento, podrán decidir si la repiten o la dejan de lado como una experiencia más.
En algunas fantasías sexuales se incluyen a terceros, como son los tríos o el intercambio de parejas, siempre habrá que utilizar protección para evitar cualquier susto; en otras sólo son situaciones especiales, como la inclusión de juguetes sexuales: dildos, consoladores, ropa sexy, cremas, lociones, etcétera. También se pueden proponer lugares especiales como la playa, el campo, un río, debajo de un puente, en un concierto, la sala de un cine, en el auto o en cualquier lugar que para la pareja resulte provocador y excitante. En estos casos se deben calcular los riesgos de ser descubiertos por la policía y tener que acudir a los separos o salir en el periódico.
Existen las fantasías sexuales en las que los personajes principales son la pareja misma; en éstas él o ella sueñan con hacer el amor de manera especial. Puede ser que anhelen un fin de semana para ellos solos, dedicados a complacerse mutuamente, que sueñen con relaciones muy placenteras e interminables, que alcancen más de un orgasmo en cada sesión coital, que experimenten diferentes posiciones y exploraciones corporales, etcétera.
Independientemente del tipo de fantasías, lo importante es la confianza que exista en la pareja para confiar uno en el otro y compartirlas. Cuando ambos se lo permiten, aumenta el lazo afectivo entre ellos, se sienten más comprometidos, mejora la confianza y se fortalece la intimidad. No todas las parejas tienen la capacidad de poder compartir sus fantasías sexuales, pero cuando lo hacen, mejora mucho la calidad de su vida sexual. También es importante reconocer que ambos sexos son diferentes y si fueran del mismo sexo, entender que son dos personas diferentes y que tendrán que dialogar para compartir sus fantasías sexuales, con el ánimo de mejorar su vínculo amoroso.

LAS FANTASIAS SEXUALES.

Guadalajara, Jal. 5 de junio de 2007

Todos los seres humanos tienen fantasías sexuales a lo largo de su vida. Desde el pequeño que fantasea con ser el galán de mamá y la niña que quiere ser la princesa de su papá, el adolescente que sueña con su maestra, con la mamá de su amiga o con una compañera que no le hace caso, hasta el adulto que en la relación sexual con su pareja se está imaginando miles de situaciones que le ayudan a incrementar su excitación y placer en la relación con ella. Las fantasías sexuales ayudan a contrarrestar la rutina que invade a las parejas con el paso del tiempo y a incrementar la pasión y el placer en su intercambio libidinal.
Existen personas que no se permiten tener fantasías sexuales porque se sienten culpables, se angustian por el contenido de las mismas o creen que son unos perversos por desear situaciones que los excitan. Es importante señalar que todo mundo desea tener algo más y diferente a lo que tiene a la mano, y que es normal y sano. Tanto los hombres como las mujeres fantasean con experiencias nuevas y más excitantes, lo cual no implica ser infiel a su pareja, ni es señal de insatisfacción conyugal. Las fantasías pueden ayudar a mejorar las relaciones con la pareja y pueden ser múltiples. Pueden ser con el partenaire o con otras personas, heterosexuales u homosexuales. En las fantasías sexuales no hay más límite que el de la propia imaginación y creatividad. Una persona puede recurrir a la fantasía para incrementar su excitación o para aguantar más tiempo el momento de la descarga eyaculatoria u orgásmica. Las fantasías le ayudarán a ser diferente en su interacción con la pareja, enriqueciendo su experiencia. Pueden ser individuales o compartidas.
Las fantasías individuales solo las conoce el autor y únicamente él o ella saben en lo que están pensando y lo que les excita más. Se pueden cambiar de acuerdo con las circunstancias y a la velocidad de la luz. Una persona puede estarse imaginando con una actriz o actor, con una amiga (o), ser un potente seductor, tener un cuerpo fabuloso, ser incansable en el sexo, ser súper deseado por su pareja y todo ello en una misma relación sexual. Al terminar se podrá quedar callado (a) y no compartir su fantasía con su pareja, sin que esto implique nada anormal. En cambio, las fantasías compartidas conllevan dialogarlas para llevarlas a cabo juntos. Tal es el caso de quien se imagina que hace el amor con su pareja y alguien los observa o está presente en la experiencia, o de quienes juegan a que uno de los dos es un determinado personaje, como es el caso en el que él juega el rol del alumno que es seducido por su maestra o su jefa laboral y ella, desempeña dicho rol. Esta fantasía, llevada a la realidad a través del juego de roles conlleva compartir con el otro (a) qué partes del juego son más excitantes y qué se espera que haga cada uno para que resulte realmente excitante y placentera.
En las fantasías individuales, cada participante se imagina las cosas como mejor le parecen y puede cambiar de una escena a otra sin tomar en cuenta al otro (a). De él o ella depende el flujo de ideas, imaginaciones, cuadros mentales, escenas o situaciones que más le complacen y las puede manejar a voluntad. Tienen la libertad de conservarlas en la intimidad o de compartirlas con su pareja.
Lo relevante de las fantasías sexuales, sean individuales o compartidas, es que contribuyan a incrementar el deseo, la excitación y el placer en la experiencia, de tal manera que fortalezcan el vínculo amoroso e inviten a repetir la experiencia libidinal. Es importante que la persona no se sienta culpable por lo que ha fantaseado y que entienda que aquello que se ha imaginado es algo agradable y que no le hace daño a nadie. Si alguna fantasía le resulta desagradable, tendrá que reprimirla para que no lo dañe haciéndolo sentirse malo por ello.
Cuando no se tienen a la mano una pareja o se tienen problemas con ella y no se puede llegar a tener sexo por tales dificultades, las fantasías son buenas opciones para practicar el auto erotismo. Incluso pueden ayudar a evitar las infidelidades, pues quien fantasea se excita y complace con la imaginación, sin tener que pasar a la acción. En algunos casos las fantasías pueden dar pie a que la pareja realice nuevas experiencias que enriquezcan su vida sexual. Como sería el caso en el que ambos planean irse de vacaciones a algún sitio especial y dedicarse todo el tiempo a sí mismos. Quienes planean hacer un intercambio de parejas, primero juegan en la fantasía y de esta manera se van preparando para su realización. Otras parejas suelen quedarse en la fantasía y de esta manera enriquecen su vida sexual, sin necesitar pasar a la realidad lo que han imaginado.
Sean del tipo que sean, las fantasías son un elemento que enriquecen la vida sexual de todas las personas. Hay quienes son más ambiciosos que otros, pero todos se imaginan cosas agradables y desean experimentar nuevas situaciones. Quienes se dejan llevar por sus fantasías sexuales para enriquecer su vida intima, logran mayor placer y variedad en sus relaciones. Cuando la pareja se sabe comunicar con franqueza y confianza y se participan sus fantasías sexuales, pueden jugar a que las realizan a través del juego de roles o practicarlas en la realidad si así lo acuerdan.
La mente es el órgano sexual más poderoso y si se fortalece la sexualidad a través de la imaginación y las fantasías, el placer puede llegar a ser infinito y servir para fortalecer y enriquecer el vínculo amoroso de los amantes.

miércoles, 7 de julio de 2010

LOS NIÑOS Y SU SEXUALIDAD.

Guadalajara, Jal. 22 de abril de 2008.


Desde que Sigmund Freud publico sus “Tres ensayos de una teoría sexual” en 1905 y el caso de Juanito “Análisis de la fobia de un niño de cinco años” en 1909, los descubrimientos sobre la sexualidad infantil han corroborado y ampliado los planteamientos del creador del psicoanálisis. No se puede discutir si tienen o no sexualidad los niños, pues es algo evidente y solo quienes no quieren verlo se mantienen ciegos ante las manifestaciones libidinales de los pequeños. Desde la época de Freud muchas personas se han angustiado ante la idea de reconocer que los pequeños tienen deseos sexuales, además de la curiosidad por conocer su cuerpo y el mundo que los rodea. La sexualidad infantil es la precursora de la sexualidad adolescente y adulta y en función de lo sano o patológico que haya sido su desarrollo, será la vida sexual de los adultos. Por eso la importancia de conocer sus manifestaciones.

La sexualidad de los pequeños esta influida por sus padres desde antes de nacer, pues las fantasías y deseos de éstos por tener un hijo o una hija, influirán sobre la identidad sexual genérica de sus vástagos. Si los padres, especialmente la madre, adecuan rápidamente sus fantasías y deseos preconceptivos y previos al parto, a la realidad del sexo biológico de sus hijos, éstos no verán afectado su proceso de identificación sexual, como sucede en los casos en los que hay insatisfacción paterna y materna por el sexo de sus hijos. Una vez nacido el bebé, los padres deben aceptarlo y quererlo tal como es. Si se sienten frustrados porque no es del sexo que ellos deseaban, el pequeño (a) lo resentirá y correrá el riesgo de querer ser del otro sexo desde su infancia, tal como le sucede a Dominique, el niño de la película “la vida en rosa”, que creía que Dios se había equivocado al mandar su alma de niña a un cuerpo de varón.

Los seres humanos desde bebés han sentido el placer que los cuidados higiénicos les proporcionan su madre y sus cuidadoras, pues para limpiarlos y bañarlos los estimulan corporalmente. Si dichos cuidados se realizan con amor y gusto por el pequeño, éste asocia el afecto con las sensaciones corporales y guarda en su memoria la experiencia como placentera. Desde que comienzan a tener la capacidad para moverse libremente y explorar su cuerpo, los niños sienten curiosidad por experimentar tocándose donde mayor placer sienten. Más grandecito, entre los dos y medio y los seis años de edad, él repetirá este tipo de caricias y entrara al mundo del autoerotismo, junto con las fantasías edípicas, consistentes en fantasear con tener un contacto sexualmente placentero con el padre del sexo contrario: el varón con su madre y la niña con su padre.

Los pequeños sienten la curiosidad por saber su origen y preguntan acerca de su vida como un acercamiento temprano al conocimiento del mundo que los rodea. Ellos quieren saber cómo llegaron al seno familiar, en dónde estaban antes, porqué son diferentes los niños de las niñas, cómo nacen sus hermanitos, qué hacen los padres en su recamara y porqué tienen sensaciones muy especiales en su zona genital. Estas dudas las plantean desde los dos años, solo que muchos padres se hacen los sordos y no responden, otros contestan con regaños y rechazo y los menos, que son los más atinados, responden adecuadamente, estimulando el deseo de sus hijos por conocer más de sí mismos y del mundo que los rodea. Los niños que son reprendidos por su curiosidad y exploración sexuales, tienden a ser más inhibidos en la escuela y a reprimir su espíritu epistemofilico, por lo cual tienen problemas con el aprendizaje y el deseo por conocer más de la vida, además de que le pierden la confianza a sus padres.

Además de las preguntas típicas para conocer más su cuerpo y descubrir los misterios de la vida, los pequeños también tienen juegos peculiares, que intentan emular el comportamiento de los adultos. Jugar al papá y a la mamá, al dr y a la enfermera, al maestro y la alumna, son algunos ejemplos. Pero también juegan en solitario a explorar su cuerpo y a disfrutar de las experiencias que el auto contacto les brinda y es así como descubren el autoerotismo que provoca reacciones furibundas en algunos padres y en otros angustia. La realidad es que en todo el mundo y en todas las culturas, hombres y mujeres se han auto explorado y gozado en la infancia, pero el mecanismo de la represión provoca que con el paso del tiempo, los adultos se olviden de que ellos también lo hicieron. Los padres que no lo olvidaron, orientan a sus pequeños para que su autoerotismo lo realicen en privado, sin hacerlos sentirse culpables ni avergonzados por estar vivos y disfrutar con su cuerpo.

Los padres que son consientes de la importancia y valor de una buena y sana educación sexual de su hijos, les responden sus preguntas sin angustiarse, sin pena ni vergüenza, los orientan para que conozcan los misterios de la sexualidad conforme su edad y dudas, les proporcionan libros ilustrados y les muestran con el ejemplo amoroso, que la sexualidad es algo agradable, que tiene que ejercerse con responsabilidad, madurez y conocimiento. Los enseñan a cuidarse y respetarse a sí mismos para que no sean víctimas de abusos por parte de niños mayores o de adultos: parientes, maestros o clérigos. También les permiten el sano ejercicio del autoerotismo sin amenazarlos con castigos divinos o demoníacos y no los hacen sentirse mal por querer disfrutar del placer que les brinda su propio cuerpo. En cuanto a sus deseos edipicos, les ponen límites de manera firme y amorosa, para que aprendan a posponer la satisfacción de los mismos, sin hacerlos sentirse culpables. Las dudas e inquietudes sexuales de los pequeños son un buen motivo para establecer un dialogo, acorde a su edad, sobre lo maravilloso que es el mundo de la sexualidad.

Para saber más: F Dolto. “¿Tiene el niño derecho a saberlo todo?”